
Debemos buscar la verdadera raíz de nuestros apegos. Únicamente cuando veamos cuál es el origen podremos enfrentarnos de la manera idónea percibiéndolos adecuadamente y con su valor real, sin el engaño de la mente creado por la ilusión, desde una realidad única, la única y no desde las ficciones creadas por la mente para asimilar realidades paralelas que impiden el crecimiento personal y justifican actitudes inasimilables para el propio juicio y orden de valores del sujeto que se muestra incapaz de hacer una introspección objetiva hacia la verdadera finalidad de sus acciones y pensamientos. El verdadero objetivo de nuestras acciones y el estado vital y mundo desde el que tomamos nuestras decisiones marca la diferencia entre un karma poisitivo o negativo.
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