Los orígenes del Budismo se remontan a la India hace apróximadamente 2500 años. Sus enseñanzas provienen de Shakyamuni o Sidharta Gautama, un príncipe indio que abandonó la opulencia en la que había crecido para consagrar su vida en la búsqueda de liberar a las personas del sufrimiento y desarrollar su fuerza interior. El Sutra del Loto es una de las Escrituras más influyentes de
la tradición Mahayana.

En el siglo XII un monje japonés, Nichiren Daishonin, tras estudiar todas las escrituras y escuelas budistas rescató Nam Mioho Rengue Kyo, el título de las enseñanzas del Sutra del Loto como medio para lograr la iluminación o sabiduría perfecta y transcribió el Gohonzon como el objeto para observar la propia mente dónde reflejó su propia iluminación y en el que se reflejan todas las tendencias que forman parte del ser humano, los diez estados contenidos en el estado de Buda, la novena conciencia y la realidad que reina sobre todas las funciones de la vida,es decir La Ley Mística o Ley Universal en la que se rigen todos los procesos mentales que impulsan a actuar.Recitando Nam Mioho Rengue Kyo podemos traspasar la Octava Conciencia donde se halla El Karma y las tendencias propias y llegar a una Novena Conciencia pura y libre de influencias, tendencias, valoraciones y juicios desde donde observar la vida en toda su totalidad, desde la perspectiva correcta no ilusoria, sin ignorancia ni apegos para transformar hasta las tendencias más negativas en valores de provecho, transformando el veneno en medicina.
Su discípulo Toda tomó entonces el relevo. Encarcelado junto a su maestro, al lograr la liberación reconstruyó Sokka Gakkai y transformó los profundos conceptos budistas en una guía práctica para la vida. A él pertenecen estas sabias palabras:
Cuando desplegamos sabiduría en nuestras vidas somos capaces de superar tendencias arraigadas, comprender cada situación con una perspectiva más amplia evaluando los hechos desde la esencia y dirigir nuestra vida hacia la felicidad.
Nam Mioho Rengue Kyo
PD
Hemos de entender que la crisis del hombre no es una crisis económica, ni social, ni menos aún científica, sino que es una crisis ética, de valores....




