La fe postulada por el budismo no es una creencia divorciada del
intelecto. De hecho, rechaza las respuestas fáciles y cómodas, y el
fanatismo irracional. El budismo urge a esgrimir las herramientas de la
creencia y la comprensión para explorar la vida, y a usarlas para
desafiarse sin cesar y trabajar en pos del propio perfeccionamiento. Las
épocas reclaman una nueva unificación de la fe y de la razón, que
abarque todos los aspectos del ser humano y de la sociedad, inclusive
las perspectivas alcanzadas por la ciencia moderna

Desde tiempos remotos, la relación entre fe y razón ha sido un motivo de reflexión y análisis en el budismo.
Aunque
la iluminación del Buda no puede ser descrita ni comprendida a
cabalidad mediante las palabras o la razón, el budismo enfatiza la
importancia del raciocinio. El pensamiento budista considera
que, aunque la Budeidad es algo que trasciende la razón, ésta no es
irracional, y puede comprobarse mediante un análisis lógico. Por ello,
Nichiren solía articular sus enseñanzas de manera racional. Aplicaba en
sus escritos el método de razonamiento dialéctico, anteponiendo
cuestiones diferentes o preguntas para exponer posteriormente alguna
verdad filosófica.
Daisaku Ikeda, presidente de la SGI, señala:
"La función
correcta de la fe es limpiar la mente, la vida y el corazón,
restituirles pureza. Sólo cuando uno tiene pureza de mente y de corazón,
logra hacer surgir su sabiduría inherente.
Una religión superior no niega la racionalidad. Ninguna religión
que reprima la razón humana podrá ganarse la confianza de las personas. El budismo, la 'religión de la sabiduría', es extremadamente racional".
El presidente Ikeda continúa explicando: "[E]n el budismo temprano,
la práctica se basa en la fe en Shakyamuni, y también se promueve la fe
en las enseñanzas que éste expone. La fe era el punto de partida para la búsqueda intelectual.
Es más, la base de la fe hacía posible una clase de búsqueda
intelectual que involucraba a todo el ser, aun las facultades intuitivas
de la percepción y los niveles más profundos de la conciencia, y no
sólo la inteligencia analítica".
Nota: Adaptación de un artículo publicado en la revista
SGI Quarterly, octubre 2001.]
" Puesto que las guerras nacen en las mentes de los hombres, es en la mente de los hombres dónde deben erigirse los baluartes de la paz"
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