Las guerras son la incompetencia y el fracaso de la política por mantener acuerdos. Los acuerdos de no expansión de la OTAN y la falta de acercamiento a Rusia ignorando su interés por formar parte de su hegemonía política, comercial y militar, oponiéndose y cercando sus fronteras e ignorando sus argumentos.
En una guerra no hay buenos y malos sino gobiernos incapaces de mantener la paz. No hay ganadores ni perdedores. Todos pierden. Cuando la guerra se militariza la población es obligada a luchar, la democracia deja de existir y en tiempos de armas nucleares solo puede haber una escalada que lleve a la destrucción de la humanidad pues llegará el punto en que nadie quiere perder y todos perderán.
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Las guerras son raciales. No se trata igual la publicidad de los niños y ancianos huyendo de ella si provienen de unas etnias o de otras. Los ucranianos no son tratados como las víctimas de la multitud de conflictos que asolan la tierra a pesar de que si no nos destruye una guerra nuclear la humanidad va encaminada a ser " café con leche".
Las atrocidades cometidas en una guerra son publicitadas o disculpadas depende del bando que lo haga . Para los "malos" son crímenes de guerra". Para los buenos son errores logísticos. Cada bando defiende sus ataques y oculta sus errores. La mayor cantidad de muertos siempre es del bando contrario. Si una bomba cae en un hospital resulta que para un bando ese era el objetivo y para otro lo ha sido por la intervención de la logística antiaérea que ha desviado el trayecto original.
Parece que el valor de la vida tiene bandos, color, etnia pero como siempre sobretodo tiene recursos económicos, intereses políticos y mucha, mucha, mucha teatralidad para influir en la opinión pública convenciéndonos de que necesitamos una guerra. Porque no serán los dirigentes de la ONU quiénes la sufrirán, ni siquiera Zelenski la sufre por mucho que se vista de verde o de negro y no se ponga uno de los muchos trajes que guarda en el armario de su búnker, dónde no pasa ni hambre ni frío arropado por los oligarcas ucranianos y ahora por la OTAN y a quién el final de la guerra no le conviene puesto que le espera un triste exilio en algún país que no se niegue a acogerle. Por cierto el presidente Putin en una entrevista reciente le ofreció acogida.