miércoles, 3 de agosto de 2016

Los Diez Estados. Observar la vida

Buda dijo una vez: " Duda de todo. Encuentra tu propia luz". Con esta frase nos insta a consolidar un criterio propio sobre todas las cosas. El es el maestro pero el camino es nuestro y a cada paso debemos ir descubriendo por nosotros mismos lo que él en su momento halló.

Una de las doctrinas más importantes del budismo es la de los  " Tres mil aspectos contenidos en cada instante". Hoy explicaremos los diez mundos.

Nuestra condición de vida está sujeta a cambiar a cada instante aunque siempre hay una o varias tendencias alrededor de las cuales gira nuestra actividad, y a las cuales tendemos a regresar, de ahí el nombre de "tendencias". Todos los individuos poseen el potencial de elevar su tendencia básica a través de la práctica y el autoconocimiento. Nuestras percepciones y valores cambian dependiendo del Estado hacia el que tendamos o en el que nos encontramos en cada momento. Al elevar nuestro estado de vida también cambiamos nuestras percepciones y con ello también varia nuestra forma de pensar y actuar en determinadas situaciones, nuestra respuesta y la de nuestro medio ambiente. Es La Ley de Causa y Efecto.
Nuestro estado de vida condiciona la forma en que ercibimos el mundo. Nos demos cuenta o no,ese estado determina en gran medida nuestras acciones, pensamientos, relaciones, emociones, caminos en la vida... y el estado de vida a su vez está condicionado por el corazón.

El estado de vida fluctúa a lo largo del día o de unos segundos, pudiendo pasar rápidamente de uno a otro sin percibirlo. Los seis estados inferiores están a merced de nuestro entorno, condicionados a aparecer y desaparecer por la influencia de las causas externas. Los cuatro superiores ya no dependen de éstas.

Los tres inferiores están dominados por el odio, la estupidez y la codicia. Se caracterizan por una fuerza vital débil en que el mundo circundante se percibe con desdicha. La moral y la ética es confusa, nunca se siente satisfacción y se vive bajo la esclavitud de los deseos incluso esclavizados por ellos.  Son estados que autodestructivos que provocan malestar en uno mismo y en los demás.

La ira es el siguiente. Se caracteriza por la perversidad, la arrogancia y la agresividad. En este estado las personas reafirman su autoimagen de personas benevolentes y virtuosas e intentan convencer a los otros igual que ya lo han hecho consigo mismos. Cuando en este estado se aprende a canalizar la energía de superar a los demás por la de superarse a si mismo se entra en el siguiente estado que sería el de Humanidad. En éste el intelecto es la condición clave pues somos conscientes de que la humanidad resulta del esfuerzo de controlar nuestros deseos e impulsos para actuar en armonía con los demás y el medio ambiente. Le sigue el Estado de Éxtasis en que se vive a merced de las alegrías y las desgracias, este estado aún sigue surgiendo y activándose mediante la satisfacción o la frustración de los impulsos y los deseos gobernado por las circunstancias externas.
Cuando reconocemos que todo lo que se experimenta es transitorio empezamos a buscar una verdad duradera y únicamente entonces entramos en los Estados de Aprendizaje  y Comprensión intuitiva.

En el Estado de Aprendizaje se toma conciencia de la transitoriedad de las cosas y de la inestabilidad. Nos dedicamos a la reforma y desarrollo personal aprendiendo de las ideas, conocimientos y experiencias de otras personas. En el Estado de Comprensión intuitiva ya no se busca la verdad mediante la enseñanza de otros sino a través de la percepción directa. Toman conciencia de las causas y llegan a la comprensión de forma autónoma. En estos dos estados no se está condicionado por el entorno.
Por último , en los dos estados superiores se aspira a que las demás personas también alcancen la misma comprensión. El  estado superior es un estado de amor compasivo, pureza, libertad y sabiduría, desde él podemos reconocer que los otros nueve estados también están en nosotros y transformar esa energía en pos de actividades altruistas y valiosas.

Fuentes: "Develando los misterios del nacimiento y la muerte" (Daisaku Ikeda)

 

viernes, 15 de julio de 2016

Todas las personas tienen el poder de cambiar

El Budismo explica que no existe una tierra pura y una impura. La diferencia está en nuestro interior. Es el principio de inseparabilidad de la vida y el ambiente en el que vivimos. Nuestra percepción marca la diferencia. En igualdad de condiciones una persona puede sentirse dichosa y otra muy desgraciada, únicamente depende del estado vital o condición de vida interior que haya desarrollado y sepa mantener.
Culpar a agentes externos de nuestra felicidad, de nuestra suerte o desgracia es evitar la responsabilidad de nuestra vida y nuestros actos, ignorando la consecuencia de los mismos y la ley de causa y efecto por la que se rige el universo. Es ignorar que dentro del caos aparente siempre existe un orden y por consiguiente una causalidad de la que debemos responsabilizarnos puesto que somos lo que creamos y la verdadera causa está en nuestro interior, surge a merced de nuestras tendencias cuando nos dejamos arrastrar por ellas respondiendo a estímulos exteriores.
Un conocimiento profundo de nuestras tendencias es el primer paso para reconocerlas cuando surgen.
Los cambios exteriores sólo producen resultados temporales. Es como ir poniendo "parches". Únicamente el cambio interior profundo modificará el exterior de forma permanente o dicho de otra forma, provocará cambios significativos. Nuestras tendencias marcan nuestra vida, nuestra forma de actuar y el medio ambiente .Una tendencia es una predisposición del ánimo que está muy arraigada en nuestra forma de ser y forma parte de lo que llamaríamos "personalidad", subyaciendo en mayor o menor medida agazapada en nuestro inconsciente hasta que un estímulo externo o interno la hace brotar y descubrirse, ser visible o manifestarse de forma consciente.

El budismo nos muestra el camino para aprender a reconocer nuestras tendencias, aquellos retazos de nuestra digamos "personalidad" por los que divaga la mente humana en cada instante y a identificar cada una de estas emociones cuando aparece, reconociendo cuál de ellas predomina en cada momento, de que manera fluctúan y cuál de ellas prevalece por más tiempo o con mayor intensidad, tanto en nosotros como en los demás.

Identificar y controlar nuestras tendencias es primordial para ejercer la verdadera libertad sobre las decisiones que tomamos en nuestra vida a cada momento.
Es muy importante pensar cuál es el objetivo, la finalidad de todos nuestros actos y procurar que sea el más elevado, así como ser conscientes de desde que estado o condición vital estamos tomando nuestras decisiones para tratar que sea también desde el más elevado.

" Si cambia el corazón cambia la acción.
Si cambia la acción cambia el medio ambiente.
Si cambia el medio ambiente cambia la personalidad.
Si cambia la personalidad cambia la vida cotidiana.
Si hay rectitud habrá belleza en el corazón.
Si hay belleza en el corazón habrá armonía en el hogar.
Si hay armonía en el hogar habrá orden en la nación.
Si hay orden en la nación habrá paz en el mundo".

Depende de mí.
( Daisaku Ikeda)

lunes, 21 de marzo de 2016

Cambiar el mundo empieza por uno mismo

 " Para cambiar el mundo, cambiemos al hombre.
Para cambiar al hombre, hagamos que este quiera cambiar.
Para que este quiera cambiar, cambiemos el mundo.
Hagámoslo"(Esther Gress).

El cambio de un individuo provoca cambios en su alrededor y a su vez estos cambios provocarán que otros también cambien. porque el cambio empieza por uno mismo y por la manera de entender la vida y para entenderla necesitamos el sustento de una filosofía (" philos "y " sophia" o amor por el saber).

La ira, la codicia y la ignorancia son la antítesis de la felicidad y sin embargo, durante los ochenta y cuatro mil pensamientos diarios que podemos observar en nuestra mente estamos actuando bajo su influjo. Aprender a identificarlas es el primer paso el autoconocimento y tras él, identificarlas también cuando surgen en los demás, porque continuando sin reconocerlas y dejar que actuén en nuestro nombre es potenciar un mundo de hostilidad.

Nuestra vida fluctúa continuamente desde los estados más bajos de sufrimiento, insatisfacción, superioridad, desdén a los intermedios de serenidad pasando por los de éxtasis al conseguir los logros hasta los superiores de comprensión de la realidad  y la responsabilidad de crear un mundo mejor.

No será quizás el mundo que queremos en este momento, pero aceptar nuestra responsabilidad en el hecho de crear algo mejor será el inicio hacia un cambio positivo. Reconocer en que estado estamos, incluso nuestra tendencia a permanecer en ese estado es imprescindible para ser conscientes tanto de nuestras fluctuaciones como del poder de cambiarlo en un instante, dejando pasar y no permaneciendo en una emoción y ver como igual que cambiamos el nuestro podemos cambiar el del otro .

No es fácil entender el mundo, no lo es entender los mecanismos internos del pensamiento humano, únicamente viendo la conducta es difícil indagar en las causas que la provocan , ésta es el reflejo pero verdadera causa es interna y en conductas hirientes suele ser un sufrimiento que amenudo ni siquiera uno mismo puede identificar.
En la Constitución de la UNESCO podemos leer la siguiente cita:

"Puesto que las guerras nacen en la mente de los hombres es en la mente de los hombres dónde deben erigirse los baluartes de la paz".

Así mismo T'ient-t'ai constata:

"Cuando la furia cobra intensidad se producen enfrentamientos armados.
Cuando la codicia cobra intensidad surge el hambre.
cuando la estupidez cobra intensidad estallan pestes.
Y cuando estallan los tres deseos mundanos se tornan más potentes y numerosas las ideas equivocadas y proliferan cada vez más".
 
La palabra Avidya  significa ‘ignorancia , se usa mucho en textos de budismo y suele representarse por una anciana que camina a tientas, perdida, como a ciegas.La función de la Avidya es suprimir la naturaleza real de las cosas y presentar algo distinto en su lugar. La ignorancia es el peor de los males de la sociedad. De ella surgen la mayoría de los malentendidos diarios que encontramos en nuestras relaciones sociales y entorno producto de la desconfianza muchas veces.  El propósito del budismo es ver el mundo  desde el verdadero origen de todos los fenómenos sin dejarnos engañar por la mente ni obnubilar por las emociones con sabiduría y compasión.

 " Para cambiar el mundo, cambiemos al hombre.
Para cambiar al hombre, hagamos que este quiera cambiar.
Para que este quiera cambiar, cambiemos el mundo.
Hagámoslo"(Esther Gress).


 
"Si cambia el corazón, cambia la acción;
si cambia la acción, cambia el medio ambiente,
si cambia el medio ambiente, cambia la personalidad
si cambia la personalidad, cambia la vida cotidiana.
Si hay rectitud, habrá belleza en el corazón;
Si hay belleza en el corazón, habrá armonia de hogar;
Si hay armonia de hogar, habrá orden en la nación,
Si hay orden en la nación, habrá paz en el mundo;
Depende de mí" (Daisaku Ikeda)




 

domingo, 13 de marzo de 2016

Sabiduría

La sabiduría es una capacidad que se desarrolla con la aplicación de la inteligencia en la experiencia propia, obteniendo conclusiones que nos dan un mayor entendimiento, que a su vez nos capacitan para reflexionar, sacando conclusiones que nos dan discernimiento de la verdad, lo bueno y lo malo. La sabiduría y la moral se interrelacionan dando como resultado un individuo que actúa con buen juicio. Algunas veces se toma sabiduría como una forma especialmente bien desarrollada de sentido común.
En este sentido, la definición que daba Platón sobre la sabiduría, es plenamente vigente hoy. La sabiduría se caracteriza por la búsqueda de la verdad que hay dentro de todas las cosas. Literalmente, Platón la definió así:

"Quien realmente ama aprender está dotado por naturaleza para luchar para encontrar el ser. No se detiene en cada una de las muchas cosas que se opina que son, sino que avanza y no flaquea ni abandona su intenso deseo hasta que alcanza la naturaleza de cada cosa. Y lo hace con la parte del alma a la que corresponde alcanzarla, con la cual se aproxima y se mezcla con el verdadero ser, engendrando inteligencia y verdad. Así adquiere el conocimiento y vive y se nutre verdaderamente, cesando entonces y no antes, sus dolores de parto.”
Daisaku Ikeda dice: "Cuando desplegamos sabiduría en nuestras vidas, somos capaces de superar tendencias arraigadas, comprender cada situación con una perspectiva más amplia evaluando los hechos desde su esencia y dirigir nuestras vidas hacia la felicidad." (Disertaciones de Daisaku Ikeda)
 En su lecho de muerte, el Buda dijo a sus monjes que si tenían alguna duda o preguntas sin respuesta, tendrían que apoyarse en sus enseñanzas. Estas serían ahora sus maestros. De esta manera el Buda indicó que cada persona tiene que obtener sus propias respuestas de las enseñanzas, no hay autoridad absoluta que las proporcione todas.


En el capítulo dos del Sutra del loto Shakyamuni expresa: "Shariputra, para decirlo en pocas palabras: el Buda ha obtenido plenamente la Ley que es ilimitada e infinita, y que nunca antes se había podido establecer.
La verdadera entidad de todos los fenómenos sólo puede ser comprendida y compartida entre budas. Esta realidad consiste en la apariencia, la naturaleza, la entidad, la fuerza, la influencia, la causa interna, la relación o causa externa, el efecto latente, el efecto manifiesto y su coherencia de principio a fin." (Segundo Capítulo del Sutra del Loto)
En otras palabras: "Quién discierne La Ley de la vida que subyace bajo el caos aparente identifica la fuerza que activa y sustenta todos los fenómenos desde lo profundo". ( Revista Civilización Global/ sgi.españa).

lunes, 7 de marzo de 2016

Valentía y Coraje

Según palabras de Daisaku Ikeda la valentía y el coraje son la clave para resolver tanto los problemas globales como los asuntos triviales de nuestra vida, porque hace falta coraje para defender la justicia  y acercarse a las demás personas para entablar un diálogo constructivo.
 ¿ Y que significa tener coraje? El auténtico coraje significa emprender acciones sensatas, justas y beneficiosas para todos. Es aquel que mostramos cuando vivimos con honestidad y tesón. Es la cualidad de la que hacemos acopio en el momento en que decidimos dar el primer paso en cualquier aspecto de nuestra vida.
Una persona feliz es aquella que no se deja derrotar en ninguna circunstancia, por eso debemos triunfar sobre nosotros mismos y sobre nuestras debilidades, de otro modo no podremos abrir el camino hacia la auténtica felicidad. El éxito favorece a los valientes porque son los que se determinan a dar el primer paso, y para ello, se necesita coraje.

Quienes dicen. "Lo haré", y están dispuestos a aceptar el desafío, aunque se encuentren solos, son los auténticos ganadores. La determinación y el compromiso de actuar por uno mismo, constituyen la fuerza que lleva a la victoria. Como enseña el budismo en el principio de los tres mil aspectos contenidos en cada instante vital, nuestra mente o actitud pueden cambiar cualquier cosa.

" El propósito de los esfuerzos que hacemos en SGI por desarrollar a las personas es permitirles descubrir y emplear su potencial interior, que es único e irrepetible. El camino hacia la paz mundial a través de esta práctica avanza en la medida que armonizamos la individualidad de cada persona con la unión de distintas personas con un mismo propósito".

Fuentes: Disertaciones de Daisaku Ikeda.

martes, 23 de febrero de 2016

Percepciones, estados y tendencias desde la visión del budismo

Practicar el Budismo  significa abrir los ojos a una filosofía ancestral, absolutamente racional y correcta cuyas bases sustenten la vida y cuyo conocimiento nos proporcione el control de los sutiles engaños de la mente ( marcados por el karma, que se hallan en la conciencia) y los engaños del corazón (voluble y dominado por las pasiones), convirtiéndonos en maestros de ambos, siendo capaces de llevar a cabo acciones contrarias a nuestras tendencias habituales, libres de ego y sabiduría superficiales para envolverse en la profunda sabiduría del Sutra del Loto.

La perspectiva desde la cual observamos los sucesos a menudo está condicionada por las tendencias que hemos desarrollado a la hora de resolver conflictos, cuya acción está a su vez condicionada por los registros en las conexiones cerebrales que participan en la toma de decisiones a partir de la experiencia, una forma de pensamiento que se desarrolla a partir de una tendencia aprendida y basada en el resultado de experiencias previas que han quedado registradas en nuestro cerebro y a las que recurrimos inconscientemente en la mayoría de las ocasiones.
Si logramos transcender estos registros podemos ver cada situación como nueva sin valoraciones desde una perspectiva objetiva.
En el Budismo sería transcender de la Octava Conciencia y llegar a la Conciencia Amala o Novena Conciencia desde donde la perspectiva desde la cual observamos el mundo no está condicionada por las tendencias kármicas y la visión se torna clara, limpia y objetiva.
Desde la psicología cognitiva esto sería olvidarse de "la caja negra" en que llevamos un registro que condiciona nuestro pensamiento y que tiene gran influencia en la toma de decisiones con tendencias claras, para desde la más pura objetividad sin condicionar ver el mundo con los ojos del Buda siendo Maestro de la Mente  y Maestro del Corazón, porque la mente es engañosa y el corazón es voluble. La mente puede engañarnos con percepciones distorsionadas que afectan al juicio de los acontecimientos y la emoción obnubilar la razón. De ahí la importancia del pensamiento y de que éste sea correcto.

Existen beneficios visibles y beneficios invisibles. Es a partir de estos beneficios invisibles que se crea el beneficio visible. No se trata de nada mágico sino un esfuerzo en el que a través de la Práctica y del Daimoku principalmente surgen una serie de cambios en nosotros que optimizan nuestros mejores resultados en las decisiones y actuaciones que podamos emprender, aún partiendo de las peores circunstancias.

El mayor beneficio del Daimoku es la purificación de los seis sentidos: vista, oído, olfato, gusto, tacto y la mente que procesa toda la información que nos llega del exterior.
Al lograr la purificación de los seis sentidos nuestra percepción del mundo se vuelve más objetiva y se desvincula de los procesos mentales que la distorsionan y la alejan de la realidad objetiva de forma inconsciente, los sesgos.

Todo ello nos permite ver con mayor claridad, objetividad y sabiduría lo que ocurre en nuestras vidas y alrededor de ellas y nos ofrece el potencial para actuar de la manera más adecuada en cada situación desde una percepción global y objetiva descartando la ilusión que se alimenta de percepciones equivocadas y procesos mentales distorsionados por los sesgos, el karma y las tendencias.

jueves, 4 de febrero de 2016

La voz del Buda

Nichiren Daishonin, en una carta escrita en septiembre de 1272 y dirigida a Shinjo Kingo, seguidor destacado del mismo, recalca, utilizando las palabras del Sutra del Loto y la Voz del Buda como ejemplo, el poder de una voz, el poder de las palabras, el poder de nuestras propias voces cuando invocamos gongyo y cuando enseñamos a otros acerca de esta práctica.
Nichiren dice: " Es a través del uso de las letras y las palabras que el Buda salva a los seres humanos". Y explica el porque de entre los treinta y dos rasgos distintivos del Buda la voz, pura y potente, es el más importante pues expresa el corazón y la intención del Buda, y esta voz, pura y potente, se ha conservado en las palabras escritas del Sutra del Loto, por lo tanto, el Sutra en sí es la voz del Buda hecha texto. " Es como el ejemplo de las semillas que germinan, se convierten en plantas y dan arroz. Aunque la forma del arroz cambia, su esencia es una sola", explica el Daishonin.

Así pues la voz del Buda ha tomado la forma de las escrituras budistas dirigidas hacia el propósito de guiar a todas las personas a la iluminación, y las palabras del Sutra del Loto son el registro escrito de la intención del Buda. Por lo tanto, cuando hacemos gongyo, mañana y tarde, hacemos eco de las palabras del Buda recitando los dos capítulos más importantes del Sutra del Loto.

El " Tratado sobre la gran perfección de la sabiduría" describe entre las características especiales de la voz del Buda que es tranquilizadora, imparte valor y esperanza y es capaz de inspirar a la gente. Y Nichiren Daishonin añade que de entre los treinta y dos rasgos que caracterizan al Buda, el único que no es visible es la voz pero es el más importante porque expresa el corazón y la mente.

Nichiren postuló que el estado de Budeidad consiste en la fusión de la sabiduría subjetiva con la realidad objetiva, es decir, la comprensión total de las realidades de este mundo. La iluminación consiste en el desafío constante y diario y la renovación de la determinación de desarrollarse y de influenciar positivamente la vida de quienes nos rodean.
 La SGI alienta a sus miembros a observar  la verdadera naturaleza de cada pensamiento, palabra y acción, y extraer sabiduría para tomar por sí mismos la elección correcta en cada faceta de sus vidas.

Daisaku Ikeda nos explica en una disertación acerca del Sutra del Loto: Todas las filosofías, con excepción del Sutra del loto, no son más que fragmentos, partes de la gran ley de la vida. Si nos basamos en fragmentos, aunque contengan verdades parciales, no podremos experimentar una revitalización total e integral en todos los aspectos de nuestra vida. En verdad, las filosofías que exponen sólo verdades parciales terminan distorsionando nuestra existencia. El Sutra del loto, por otro lado, enseña la única Ley fundamental que unifica todas las enseñanzas fragmentadas y les da la perspectiva correcta. Y permite que cada persona brille y cumpla su función dentro de una totalidad. Esta es la "sabiduría del Sutra del loto".

jueves, 7 de enero de 2016

La Ley de Causa y Efecto - Mecanismo


El budismo sostiene que causa y efecto son, en esencia, simultáneos. En el instante en que creamos una causa, ya está contenido el efecto, como si fuera una semilla plantada en la profundidad de nuestras vidas. Pero si bien este efecto es plantado en el mismo instante en que la causa es creada, puede que no aparezca instantáneamente. El efecto sólo se manifiesta cuando aparecen las circunstancias adecuadas.

El budismo, además, subdivide el concepto de causa y efecto en causas internas, causas externas, efectos latentes y efectos manifiestos. Al respecto ha dicho Daisaku Ikeda:

"Cada actividad vital sucede como resultado de algún estímulo exterior. Al mismo tiempo, la verdadera causa es la causa inherente dentro del ser humano".
"La lúcida mirada del budismo discierne la Ley de la vida que subyace al caos aparente, y la identifica como la fuerza que sustenta y activa todos los fenómenos desde lo profundo".

La causa interna sería la causa latente que produce un efecto de su misma cualidad, bueno, malo o neutral. La causa externa sería la causa auxiliar que desencadena al relacionarse con la interna un efecto. Por ejemplo alguien golpeado sin razón aparente montará en cólera. El hecho de ser golpeado sería la causa externa y la interna sería la tendencia de esa persona a enfurecerse con facilidad. El efecto latente se refiere al efecto producido cuando se activa una causa interna mediante su relación con la causa externa que la provoca. La ira que brota de la persona al ser golpeada sería el efecto latente. El efecto manifiesto se refiere al resultado perceptible y visible que surge, oportunamente, como expresión de un efecto latente.
Teniendo en cuenta todo el mecanismo de causas y efectos podríamos decir que el resultado depende de la causa interna que hay en lo profundo y cuando logramos cambiar ésta, que subyace en el interior automáticamente se refleja en el exterior.

En palabras de Daisaku Ikeda, y en relación con la causa interna que en estos momentos hace que en distintas partes del mundo existan diversidad de conflictos:

"Tal vez resulte tentador convencerse  de que son los estados o las alianzas entre los países los responsables de iniciar una guerra. En realidad ésta se origina en el corazón de cada individuo. El budismo enseña que la guerra es fruto de la ira y el egoísmo. Para erradicar la constante amenaza de conflictos bélicos, es necesario conquistar y doblegar la naturaleza egoísta que acecha en el interior de cada ser humano. ¿Qué es lo que impide que el poder del bien tenga un mayor impacto? ¿Qué es lo que obstruye el proceso hacia la paz? La desconfianza. Con frecuencia ésta tiene sus raíces en rivalidades y conflictos pasados. Es necesario derribar el muro de la desconfianza y esforzarse en descubrir la bondad que brilla en cada ser humano, pues, de otro modo será imposible todo avance hacia la paz".



 
 

miércoles, 2 de diciembre de 2015

Budismo Soka Gakkai. Daimoku. Gongyo. Gohonzon.

        La práctica del budismo de Soka Gakkai se basa en la recitación mañana y tarde del daimoku (Nam mioho renge kyo) y el Gongyo (capítulos dos y dieciséis del Sutra del Loto) ante el Gohonzon (medio para observar la propia mente), así como la posibilidad de asistir a las reuniones de Estudio para profundizar en los conceptos y adquirir conocimiento y la participación en las Reuniones de Diálogo.   



GOHONZON . El medio para observar la propia mente.




En el centro del Gohonzon están escritos los caracteres chinos «Nam-myoho-renge-kyo, Nichiren». El Gohonzon es, así, un objeto físico que corporifica la fusión perfecta de la Ley última del universo o Nam-myoho-renge-kyo, y la Persona, el Buda origi-nal  o Nichiren Daishonin. A la derecha y a la izquierda de estos caracteres centrales están inscritos los nombres de seres que representan cada uno de los Diez Estados de los cuales la vida está perfectamente dotada. Los nombres de budas, bodhisattvas y otros seres están inscritos, tal como se indica en la majestuosa Ceremonia en el Aire descrita en el Sutra del Loto. El Gohonzon corporifica, al mismo tiempo, la Ley última que impregna toda vida y la vida de Nichiren Daishonin, quien está iluminado con respecto a ella.

Nuestra condición interior de vida cambia constantemente al entrar en contacto con diferentes estímulos externos, todo a nuestro alrededor -la gente, el clima, una pieza de música, el color de las paredes- crea alguna clase de influencia sobre nosotros. Una pintura puede causar en el que la mira un sentimiento de arrobamiento, calma o disgusto, y una carta puede causar alegría o consternación. Con objeto de extraer el máximo potencial de nuestra condición de vida, nuestra budeidad, necesitamos también un estímulo. Las grandes letras de Nam-myoho-renge-kyo en la columna central del Gohonzonilustran esa realidad. A la izquierda y a la derecha de Nam-myoho-renge-kyo, en letras más pequeñas, están diversas figuras que representan los Diez Estados en la vida del Buda. Nichiren señaló gráficamente que los Diez Estados iluminados por Nam-myoho-renge-kyo o Ley Mística están contenidos dentro del estado de Budeidad y viceversa.


     DAIMOKU. (Nam Mioho Rengue KYO)


Nam

Nam deriva de la palabra sánscrita namu, que significa “consagrar la vida o dedicar la propia vida”. Nichiren estableció la práctica de entonar Nam-myoho-renge-kyo como un medio de permitir que todas las personas armonizaran su vida con el ritmo de la Ley de la vida o Dharma. Namu, en su forma original en sánscrito, tiene una acepción que indica acción y actitud, y por ende, se refiere a la acción correcta que uno debe realizar y la actitud que debe adoptar para lograr la Budeidad en su existencia presente.

Myoho

Myoho significa literalmente “ley mística”, es decir, la verdad o principio que gobierna las funciones enigmáticas del universo y de nuestra vida, en cada instante. Myo indica la auténtica esencia de la vida, que es “invisible” y está más allá de la comprensión intelectual. Esa esencia se expresa siempre de una manera tangible (ho), que puede ser aprehendida por los sentidos. Los fenómenos (ho) son mutables, pero lo que impregna todos los fenómenos es la realidad constante e inmutable conocida como myo. Myo también significa abrir, revivir y estar perfectamente dotado con las cualidades que necesitamos para desarrollar nuestra vida.

Renge


Renge significa “flor de loto”. El loto florece y produce semillas al mismo tiempo, y representa la simultaneidad de la causa y del efecto. Las circunstancias y la calidad de nuestra vida individual están determinadas por las causas y los efectos, tanto buenos como malos, que acumulamos (mediante nuestros pensamientos, palabras y acciones) a cada momento. Eso se denomina “karma”. La ley de causa y efecto establece que cada uno es responsable de su propio destino. Creamos nuestro destino y tenemos el poder de cambiarlo. La causa positiva más poderosa que podemos generar es entonar Nam-myoho-renge-kyo; el efecto de la iluminación se crea simultáneamente en las profundidades de nuestra vida y se manifestará sin falta en su momento.
La flor del loto crece y florece en un estanque lodoso y, sin embargo, permanece pura y libre de corrupción; ello simboliza el surgimiento de la Budeidad dentro de la vida de una persona común, que lucha en medio de las circunstancias de la existencia diaria.

Kyo

Kyo quiere decir literalmente “sutra”, la voz o la enseñanza de un buda. En tal sentido, también significa sonido, ritmo o vibración. Desde un punto de vista más amplio, kyo transmite el concepto de que todas las cosas en el universo son manifestaciones de la Ley Mística.



     GONGYO. (Capítulos dos y dieciséis del Sutra del Loto. Medios hábiles).


La palabra japonesa gongyo significa literalmente “práctica asidua”. El gongyo consiste en la entonación del Nam-myoho-renge-kyo y la recitación de porciones del Sutra del loto (segundo capítulo y decimosexto capítulo), ante el Gohonzon cada mañana y tarde. La práctica regular del gongyo tiene como propósito la conexión con el ritmo de la vida.
Dentro del gongyo, la entonación del Nam-myoho-renge-kyo es una práctica básica, comparable a la relación del combustible y el motor, mientras que la recitación del sutra es la práctica complementaria, comparable al mantenimiento de un motor mediante la aplicación de un aceite. La efectividad del gongyo se maximiza cuando se combinan ambas prácticas. El tiempo de duración del gongyo reside en el libre albedrío, la preferencia y la necesidad de cada persona.


fuentes: Página oficial sgi.españa



lunes, 23 de noviembre de 2015

Las causas de la enfermedad según el Budismo


Los primeros tratados de medicina surgieron de la mano de Hipócrates y su teoría de la enfermedad o salud como el equilibrio o el desequilibrio de los cuatro humores que se correspondían con los cuatro elementos(tierra, agua, aire y fuego). Alrededor de la misma época de Hipócrates, Shakyamuni, el fundador del Budismo, también estaba proponiendo ideas notablemente similares sobre la salud y la curación. Como príncipe de un pequeño reino de la India, se decía que tradicionalmente el propio Shakyamuni había estudiado medicina, de manera que había adquirido conocimientos acerca de las técnicas médicas practicadas en su época. Esas raíces pueden haberle ayudado a consolidar los vínculos que unen la espiritualidad budista con la curación. Los textos budistas, por ejemplo, comparan los sufrimientos y las ilusiones de las personas con la enfermedad, a Shakyamuni con un gran médico, y a sus enseñanzas con la buena medicina.

La visión de Shakyamuni de las artes curativas era eminentemente práctica. Dada la dificultad de mantener las condiciones sanitarias en su tiempo, por ejemplo, él prefería dietas no invasoras y la terapia de ungüentos a la cirugía "aunque la permitía si no había alternativa. Otros ejemplos de esta aproximación pragmática incluyen la insistencia en la higiene apropiada y el reconocimiento del valor del ejercicio físico



No obstante, lo más importante es que Shakyamuni nunca recurrió a lo que podría ser considerado como la "fe curadora", no instruyó jamás a un enfermo a realizar rituales mágicos de ningún tipo. Más bien, él ofrecía a la gente una instrucción racional y pragmática para tratar sus heridas y enfermedades, basado en su profundo discernimiento de la naturaleza de la vida. Entre los principios claves que enseñó están la unidad del cuerpo y la mente, el valor de la misericordia altruista y el incremento de la sabiduría y las energías vitales naturales inherentes a la vida.


Existen seis causas de enfermedad según el budismo.


   La primera causa sería la desarmonía de los cuatro elementos:


 Tierra- músculos
 Agua-sangre, fluídos
 Viento-respiración
 Fuego-temperatura.



La segunda, obviamente, los malos hábitos.



   La tercera se trataría de unos hábitos desordenados (falta de descanso, falta de ejercicio...)




   Cuarta causa: Exposición a microbios y virus.




   Quinta: Las emociones dañinas que distorsionan el buen funcionamiento de nuestro cuerpo, dónde se incluyen los deseos mundanos, la avaricia, la envidia...




Y por último la sexta serían todas aquellas enfermedades que llegan a modo de retribución kármica.